CONSEGUIR PLASTICO A PARTIR DE LA CASCARA DE GAMBA

El plástico es en la actualidad uno de los materiales más usados a nivel mundial. Su utilidad es evidente y a diario lo utilizamos varias veces. Desde las bolsas de plástico del hiper hasta las carcasas de nuestros móviles, pasando por infinidad de objetos cotidianos de todas las formas, tamaños y colores. Hemos pasado de producir apenas un millón de toneladas a principios de los años cuarenta a las más de 300 millones en la actualidad.

Pero el plástico también tiene una cara negativa: la contaminación que produce y sus más de mil años que tarda en degradarse. Por ello, desde hace varias décadas se intenta la forma de sustituir al plástico por materiales menos contaminantes y respetuosos con el entorno, el llamado bioplástico. De las muchas variantes que se están desarrollando, la mayoría a partir de la celulosa de las plantas, pocos están logrando triunfar. Los problemas suelen ser su coste, su compleja fabricación o no ser completamente biodegradable.

No obstante, en la Universidad de Harvard se está trabajando en una nueva vía para lograr este propósito. El material con el que están trabajando para sustituir al plástico es la quitina. Lo interesante de este material es que es el segundo más abundante del planeta, ya que se encuentra por ejemplo en la cáscara de las gambas y camarones, en insectos y alas de mariposas. Además, forma el caparazón del animal más común de la Tierra: el krill.

A partir de este elemento han desarrollado un método para llevar a cabo la fabricación a gran escala de objetos cotidianos, desde móviles a recipientes y juguetes. Todos estos objetos tienen las mismas propiedades que los obtenidos a través del plástico sintético obtenido del petróleo, pero sin la amenaza ambiental. Además, este plástico obtenido a partir de cáscaras de gambas es superior a la mayoría de los bioplásticos que hay actualmente; entre otras cosas porque alguno de estos se obtienen de árboles y otras plantas con lo que el problema de la deforestación y la escasez de alimentos en algunas zonas se agravaría.

Los creadores de este material aseguran que puede ser utilizado para hacer objetos de gran tamaño en tres dimensiones y con formas complejas usando la fundición tradicional o técnicas de moldeo por inyección. Esto significa que los objetos elaborados con este nuevo material pueden llegar a ser fabricados en serie llegando a ser tan robustos como debería esperarse del plástico.